martes, 16 de noviembre de 2010

Las energías de las Casas/Por Flora Rocha

Las energías de las Casas
Por Flora Rocha

 

La energía de las casas
Mucha gente llega a sentir que toda su vida ha tenido mala suerte, que nada le sale bien y le echa la culpa a todo menos a su casa, que puede ser la verdadera razón por la cual no obtiene lo que busca
Si queremos tener un buen crecimiento espiritual, despertar capacidades para ver más allá de lo cotidiano o para encontrar lo que buscamos en esta vida, entonces es fundamental procurar que nuestra casa goce de una buena salud.
Muchos hemos experimentado situaciones que aparentemente no tienen razón de ser, por ejemplo, cuando tenemos enormes motivos para ser felices y sin embargo nos despertamos con un pesar inexplicable.
Lo que más determina que nos sintamos de esta forma es nuestra casa, su estado será el que nos ayude a estar mejores o a evolucionar tanto en lo material como en lo espiritual.
La explicación es que durante el sueño nos despejamos de las tensiones del día, así como de las emociones y de los choques que tengamos con otras personas.
Cuando dormimos nos desahogamos de todo, porque nuestro cuerpo físico es como un motor que puede reventar si no desfoga la tensión.
La intención es que al día siguiente nos despertemos en perfecto estado, que nos levantemos bien y podamos desechar todo lo negativo de la jornada anterior.
Pero si nuestra casa no está a bien o está bloqueada y no puede recibir esa energía del cosmos, entonces nos levantamos cansados, con dolor de cuerpo o de cabeza, sin ganas de despertar debido a esa deficiencia energética sufrida durante la noche.

Otra de las razones es que las casas que fueron habitadas de manera previa tienen un acumulado de alegrías, problemas, enojos que se conservan como en una caja fuerte y que de alguna forma nos perjudican.
Si, por ejemplo, una pareja de recién casados se muda a un lugar donde antes vivió otro matrimonio que haya tenido problemas muy fuertes, los nuevos esposos pueden llegar a divorciarse por habitar en donde está esa herencia de peleas, esa energía que los impregnará. Lo mismo pasa cuando nos cambiamos a donde habitó una persona enferma o conflictiva.
Si nosotros vivimos en una casa así, debemos limpiarla de todas esas emociones para que no nos influya y para hacerlo se pueden usar los cuatro elementos, agua, tierra, fuego, aire, y pedirles con mucha fe que nos ayuden a desalojar todas las energías pasadas.

¿Cómo sanar nuestra casa?

El terreno
El primer punto a considerar es que el sitio donde vivimos está compuesto por diferentes energías; una de ellas es la que posee el terreno donde se ubica, el cual existe desde antes de que se haya construido nuestra casa.
Por ello lo que se construya se impregnará de esta energía que se emana de forma continua y, aun cuando nosotros no podemos verla, nuestros sentidos pueden captarla y se verán afectados o favorecidos por ella.
Dicha energía influirá grandemente en la edificación que se vaya a ubicar en él, por ello lo ideal es conocer bien el sitio lugar donde vamos a fundar nuestro hogar y poder elegir el mejor.

De la calle a la puerta
La parte de la entrada a nuestro aposento es donde empieza su energía, la cual será compartida por todos los que vivan en él. La casa y tú son una misma cosa, si estás bien, ella también lo estará y viceversa.
En este sentido, es importante saber que las calles tienen una energía muy pesada, al igual que los carros que expiden niveles muy densos, por ello se dice que no es recomendable juntar las cosas que se caen en la calle.
Si lo juntamos es como si se levantara algo demasiado contaminado y el más afectado es nuestro cuerpo astral, que jalará todo eso tan negativo.
Lo recomendable para contrarrestar que todo esto entre a nuestra casa es echar agua a la calle y banqueta, al menos tres veces por semana.
Pero antes de arrojarla se debe pedir al agua, que es un ser, que limpie y disperse todas las energías del lugar donde se está.
Si no se quiere gastar mucha agua, basta con humedecer un poco el piso y ya con eso se eliminará un gran número de energías que siempre buscan colarse.

La entrada
Es importante ponerle rocas de mar, de las que podemos encontrar en la arena. Éstas funcionan como aislantes de las energías de la tierra.
Se pueden poner también conchas o caracoles, pero las más fuertes en cuestión de energía son las piedras.
La forma ideal de colocarlas es tres del lado izquierdo interno del cerco o cancel, tres del derecho y una en el centro, aunque si no se puede poner esta última porque pasa la gente, entonces a la mitad del camino.
A estas rocas se les puede pedir que formen una barrera de protección para que no entre nada negativo de la calle.
En cuanto al jardín, que es la parte más sutil de la casa y de donde también se nutre, es bueno ponerle una figura de material sólido y de formas dulces y tiernas, como un pajarito (evitar las agresivas, como leones, y los materiales plásticos y el cristal).
Ésta actuará como una antena de energía que despedirá una luz que envolverá tu casa.
La figura se debe programar con cariño para que cumpla con la función que le pidamos. Después, es bueno que se bañe también cuando reguemos el jardín.

La puerta de la casa
Es muy importante poner un objeto pequeño de plata en el marco exterior, fuera del alcance de la gente, ya que este metal jala la energía positiva y la negativa y las neutraliza, lo que hace que no pueda entrar ninguna persona que vaya por mal.
Sobre todo nos ayuda a bloquear a la gente que llega a pedir o a vender algo y como son personas con mucha necesidad, dentro de ellas tienen como una aspiradora que jala energía y a la vez deja todo lo que traen.
Se les puede dar dinero, pero al tener la plata lo que se logra es que no toquen a la puerta, sino que por algún motivo desistan de hacerlo, al mismo tiempo el objeto metálico les manda una buena energía que les va a ayudar más que lo que le podremos dar.

La sala
Es un lugar donde ponemos recuerdos o retratos de los mejores momentos, pero no es positivo hacerlo porque todas las personas, de forma inconsciente, mandan pensamientos que se meten en las fotos.
Estas imágenes son pequeñas partes de nuestra energía, de nuestra alma, y como los pensamientos son energías, si la gente que los ve piensa algo que no es bueno, entonces va a causarnos un daño directamente .
Lo mismo pasa con los recuerdos de bodas, bautizos o de nuestros hijos, que también reciben las energías que mandan quienes los ven, por ello no es bueno tener en la sala nada que esté muy ligado con nuestro ser.
En cuanto a los aparatos eléctricos, no es recomendable juntar dos de grandes proporciones, como una televisión y un estéreo.
Ambos jalan una energía muy fuerte, tanta que aun cuando sólo tengas prendida la televisión, se recibe la sobrecarga de los dos objetos, ya que sus campos se mezclan.
Las cosas de metal también se deben colocar alejadas de los aparatos eléctricos, porque son como dardos de energía que se lanzan a tu cuerpo.
Además, debemos considerar que la sala es el sitio donde se depositan las energías más “juguetonas” de las casas.
En nuestros hogares hay ciertos seres parecidos a los duendes que pueden ser muy buenos, pero también negativos si tu casa no está armoniosa y es cuando se descomponen sin explicación algunas cosas, hay malos olores o encontramos objetos tirados.
En el nivel donde estos seres se encuentran trabajan en las emociones de los habitantes del lugar e influyen en que se experimenten depresiones, no se logre la concentración al estudiar o no se pueda sentir tranquilidad.
Al momento de sanar nuestra casa ellos se van para dejar libre la entrada a otros habitantes que, por el contrario, te van a ayudar en tu vida y hasta te van a dejar pequeños regalos.
Por ejemplo, cuando se tiene a estos huéspedes positivos es normal encontrar en nuestra casa dulces o un juguete raro que no conocemos.
En cuanto a los sillones, se debe buscar limpiarlos cada tres meses, porque son como esponjas que absorben toda la energía que traemos.
Si llegamos de la calle felices, en ellos depositamos esa carga, pero lo mismo pasa cuando llegamos cansados o enfadados. Entonces esta energía se queda atrapada y cada vez que uno se sienta la absorbe.

El comedor
Debemos de evitar comprar un comedor de metal porque jala una energía del piso que no tiene una carga adecuada para nuestro cuerpo.
La razón es que a la hora de comer estamos muy relajados, entonces absorbemos todo por medio de la silla lo que hace que se corte todo lo que los alimentos nos dan.
Lo mejor es poner un plato con fruta o un ramo de flores naturales en un florero de cristal o de barro y pedirles que la energía se distribuya a las sillas y que se bloquee la acción del metal en nosotros.
Las barras de mosaico que se usan como comedor también actúan como aislantes, porque tienen una energía muy baja y, aunque no perjudica, tampoco ayuda a tener una buena asimilación de los alimentos.
El comedor ideal es el de madera, porque proviene del árbol que es un ser vivo y aunque esté hecho mueble sigue siendo algo especial que retroalimenta tu energía, además, te ayuda a eliminar tensiones y a relajarte.
También es recomendable tener un objeto de plata o comer con utensilios de este material, la explicación es que son los mas adecuados por la energía tan positiva que despiden.
Otro punto importante es tener un cuadro que nos guste, que lo veamos al menos de forma inconsciente, ya que la visión armoniosa ayuda a que nuestro cuerpo se relaje.

La cocina
Es uno de los lugares que más influyen en la energía de la casa, por todos los alimentos que se cocinan en ella, por ejemplo, cuando se prepara carne se genera una energía pesada que impregna todo lo que esté alrededor.
Esto pasa porque los animales mueren tres veces, la primera cuando son sacrificados, la siguiente cuando son cocinados y, por último, cuando son comidos. Entonces esa energía es la que se va pegando en nuestra cocina.
Para limpiar esto se debe usar el jugo de tres limones no refrigerados y mezclarlo con agua para después rociarlo por tu cocina, sobre todo en los lugares donde sientas que se ha depositado esa energía.
Por eso es preferible tener puerta en la cocina, porque así esa energía no viaja por toda la casa.
Con un incienso también se puede limpiar, sólo se tiene que pedir que equilibre las energías y las transforme para que dejen de ser agentes dañinos.
En cuanto a la basura que se tiene en la cocina debe conservarse en un gabinete, para que esa energía quede encerrada. Si no se tiene la posibilidad de meter el bote en algún lugar, entonces al menos que tenga tapadera.
Es recomendable, además, no estarlo abriendo mientras se cocina, porque lo que emana este bote impregna la comida que estamos haciendo. Así, será mejor ir recolectando todos los desperdicios y al final echarlos a la bolsa.

El baño
Es importante tener un cristal de cuarzo porque cuando hay visitas, por lo general es al lugar donde entran a desahogar cualquier pesar o enfado que tengan en ese momento.
El cristal se encargará de limpiar cualquier energía que dejen ahí y las que se van generando en este espacio de la casa, pero se debe colocar fuera del alcance de la gente.
También es ideal que tratemos de que no parezca baño más que por la taza y la regadera; debemos ponerle adornos que nos gusten, como cuadros, velas, plantas, etc.
Además, se deben de guardar todos los objetos muy personales, como los cepillos de dientes o las cremas, en un sitio donde nadie los vea.
Cabe destacar que los hongos y lo oxidado son muy negativos, por lo que se tienen que eliminar en cuanto aparezcan.
Otro consejo es que al depósito de la taza se le ponga una piedra grande para que no se le junten dentro energías contrarias a la armonía.
*
La recamara
Las mejores son las de madera porque ayuda a que nuestro cuerpo astral salga más fácilmente.
Esto no pasa cuando se duerme en una cama de metal porque es un material que jala mucha electricidad para nuestro cuerpo y nos bloquea en muchas formas. Aunque en este caso se les puede poner a las cuatro patas un pedazo de madera o triplay que les sirva como aislante.
Es importante buscar la posición adecuada para colocar el lecho de acuerdo con la energía del cuarto y para encontrarla tenemos que ser muy sensibles. Esto lo debemos de hacer cada seis meses, que es cuando cambia la energía.
El punto preciso se puede localizar si uno se para en el centro del cuarto y pone los brazos de forma perpendicular al cuerpo; éstos funcionarán como antenas y guía hacia el lugar donde debe colocarse.
Otro punto a considerar es que cuando no se tiene cabecera, se debe de evitar pegar la cama a la pared, porque esto impide la circulación de energía y causa un desequilibrio que afecta a nuestros cuerpos.
Es de suma importancia también saber que el llamado “otro lado del espejo” es una realidad, porque estos objetos funcionan como una puerta interdimensional hacia mundos oscuros. Por ello lo ideal es tenerlos con un marco de bronce, oro o plata que contrarreste este efecto.
Si no se tiene con este marco, entonces se le puede colocar una pieza de plata y pedirle que sirva como protección; además podemos pedir el auxilio de nuestro ángel guardián.
Cuando se coloca un espejo en las recamaras es habitual tener pesadillas, ya que por medio de ellos se reflejan quienes quieren hacernos algún daño o las energías negativas que habitan en nuestra casa.
Si alguna vez creemos que vimos algo en un espejo, es porque seguramente lo vimos. Tampoco es recomendable taparlos porque con esto se convoca a una lucha.
Una vez que podamos armonizar de esta forma nuestro hogar, entonces sus entradas de energía funcionarán de la forma adecuada y lograremos verdaderos avances en todos los aspectos de nuestra vida como seres universales.

Flora Rocha
Fundación Sabiduría del Corazón
florarocha@sabiduriadelcorazon.org
13 de abril de 2007

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